jueves, 21 de noviembre de 2013

Crónica: Barranco histórico



 
Durante una caminada por el distrito de Barranco,  está el parque municipal como primer lugar histórico, el cual fue construido aproximadamente en 1913. Esta plaza de hermosos y amplios jardines y grandes palmeras, tiene dentro de ella una pileta, en donde lo que más llama la atención es una estatua de una ninfa de mármol sobre un espejo de agua. A un extremo de este lugar, se observa la biblioteca pública "Manuel Beingolea", de cimientos antiguos, que fue utiliza como municipalidad durante muchos años.
 
 
 
Se observa también que encima del pórtico hay  una torre y que sobre la misma existe un reloj y en su parte baja el escudo de Barranco, uno de los muchos patrimonios culturales que aún se mantienen y se utilizan. Frente a este se encuentra la iglesia Santísima Cruz. Este centro de oración es uno de los más representativos del distrito.
 
A unas pocas cuadras, se encuentra la muy conocida la bajada de los baños, lugar que antiguamente los pescadores utilizaban para descender hacia las  playas de Barranco. Una de las locaciones más hermosas de este distrito, sin duda alguna, es el puente de los Suspiros, el cual se puede ver arriba de la bajada de los baños. Este fue construido en 1976 e inaugurado un 14 de febrero. Este camino de madera, que al pasar cruje por los años,  es la que une los dos extremos de la quebrada  y que nos lleva a la iglesia "La Ermita'. Esta, anteriormente, solo era una capilla en la que los pescadores se encomendaban antes de salir a sus faenas de trabajo. En torno a esta iglesia existen muchas leyendas y mitos misteriosos sobre su prevalencia en el transcurso de los años. 
 Gran parte de las calles, en Barranco, son pequeñas y adoquinas. En este tradicional distrito existen  varios museos, entre ellos el de don Pedro de Osma, cuyo nombre hace honor al que fue un gran conocedor del arte virreinal. Este lugar cuenta con objetos, en los cuales se refleja la riqueza del arte peruano. Su ubicación está en la avenida del mismo nombre. Otro centro histórico muy conocido es el museo de la Electricidad, en el que destaca el muy bien conservado tranvía, el cual aún se utiliza y sirve para transportar algunas personas a distancias cortas.
 
 Se conoce que el distrito de Barranco es cuna de artistas y poetas muy famosos. Entre las viviendas que se encuentran, al frente de la iglesia de San Francisco, se encuentra la casa del poeta José María Eguren y también en este mismo distrito se encuentra la casa de Abraham Valdelomar, uno de los primeros ranchos que se originó en este lugar. Estas viviendas, las cuales tienen muchos años encima, son casas muy bien cuidadas y adornadas. 
 
Así vemos que barranco es un distrito que se ha encapsulado en el tiempo, y que cuentan distintas historias de personajes ilustres.
 

Testimonio: Un viaje inesperado


Hace un año por el feriado largo que se dio gracias a la Cumbre ASPA (América del sur – países Árabes), que tiene como fin impulsar el intercambio económico y comercial entre los países de la Liga Árabe y la Unasur, salió un viaje inesperado.

De un día para otro recibí la llamada de mi hermano, quien me preguntaba si tenía planes para este fin de semana largo. A mi respuesta negativa, él me dijo si quería viajar con su familia y, de inmediato, muy contenta le dije que sí.

El viaje era al día siguiente, y a las 5:00 p.m. salía el avión. De prisa comencé a empacar mi ropa más veraniega, ya que íbamos a Punta Sal- Tumbes. Me ponía de acuerdo con mi hermana mayor para saber qué  llevar, qué prestarnos, qué hacer.

Llegó el viernes y la llamada al teléfono fijo, a las 08:00 a.m., me despertó. Con toda la flojera del mundo seguí echada en mi cama hasta que escuché que mamá me llamaba para ir a responder. Era mi hermano. Me daba consejos de qué llevar, y con qué ropa viajar. Me decía también que no coma muchas cosas porque al ser mi primer viaje en avión podría afectarme un poco. Yo, muy obediente y más ansiosa que el día anterior, dejaba todo listo para mi gran primer viaje.

Como cosa de nada se hicieron ya las tres de la tarde. No tenía hambre, y estaba un poco enojada porque mi hermana mayor no llegaba con las sandalias que me tenía que prestar. Y hasta que por fin llegó. Tomamos un jugo algo ligero, y esperamos pacientes a que sean 04:30 p.m. para partir hacia el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, ya que está cerca a mi casa.

Ahora sí. Llegamos ya al aeropuerto. Y el principal, el que tenía los pasajes y todos los papeles no llegaba aún: mi hermano. Llego prácticamente a las 06:30 p.m. cuando el avión ya estaba por partir. Pero algo nos detuvo. El permiso que tenía mi hermana menor firmado por mis padres para poder salir de Lima estaba mal elaborado. Por poco y no la dejan viajar. Gracias a su llanto y a que la recepcionista se apiadó de ella y selló su permiso.

Cuando ingresamos ya y subimos al avión, nos hicieron apagar a todos los celulares y tablets, porque llenarían el tanque del avión. Hubo imperfecciones en el avión por lo que bajamos y tuvimos que cambiar de vuelo. Pero ya, por fin despegó el avión. Ahora en el aire, con algo de nervios a que se me tapen los oídos, lo bueno es que no pasó porque fui mascando un caramelito todo el viaje que fue solo de una hora y media.

Al aterrizar en Piura, apenas pisamos el pequeño aeropuerto norteño, mi hermana y yo corrimos al baño porque en el avión teníamos mucho miedo de que se caiga la parte trasera.

Llegamos a eso de las 07:30 p.m. y también llegaba el conocido canta autor peruano Gianmarco. Tenía ganas de quedarme y esperar a verlo, pero la camioneta Van de color plomo que en envió el hotel para llevarnos, ya nos estaba esperando. Así que no lo vimos.

El viajo duró tres horas, y cuando llegamos al inmenso y muy bonito hotel, fuimos a registrarnos. Con mucho hambre fuimos a comer al buffet del hotel, hamburguesa, salchipapa, pollo broaster. Todo era comida rápida. Y sentimos real el conocido dicho: “barriga llena, corazón contento”. Fuimos a dormir, y nos dividimos en las dos habitaciones con tres camas cada una.

Estuvimos tres días ahí disfrutando del rico sol del norte. Es así que por fin pudimos pasar un relajante y emocionante fin de semana largo.  


Melissa Echeverria, Mónica Echeverria, Natalia Echeverria



                 Esperando que despegue el avión. 

Por Mónica Echeverria García

Crónica: Volteando el cerro está el Cristo


Crónica al Morro Solar                               


Una tarde soleada  y abrumadora cayó en las playas de Chorrillos. Las personas caminaban  indiferentes de un lado a otro  por el malecón. Otras degustaban la comida de la feria de gastronomía que estaba  impulsada por un instituto cerca de ahí. Muchas parejas entrelazaban sus brazos y  labios observando la vista del mar y a los pescadores que se perdían en su profundidad.

Entre ellas, se encontraba una mujer con dos trenzas largas, de rasgos andinos vendiendo caramelos con sus dos pequeños hijos. Uno estaba colgado en su espalda, tapado en su mantón y el otro cogía la pollera de su madre muy fuerte como si esta se le fuera a escapar.  El pobre lloraba porque le dolían los pies y ya no podía  caminar. La madre sacó un caramelo para calmar su llanto. Tan pronto observó el dulce cesaron las lágrimas. Esta pobre mujer tendría que vender todas sus golosinas para poder darles alimento a sus niños, ante  el desinterés de la gente que pasaba por allí.

El malecón de Chorrillos lleva cierta historia. Fue construida  en la  gestión presidencial de  Ramón Castilla, cuando  tan solo era  un entablado con barandal de madera que bordeaba el precipicio.  Permitía apreciar una panorámica  vista de la costa y ostentaba dos glorietas (plazuelas). Diseminadas en toda su extensión, había un gran número de bancas y macetas de grandes dimensiones.

Cuando se bajó el sol y el cielo se puso rosado, dos  turistas mujeres  caminaban plácidamente por los  anchos, largos y rocosos escalones que  iban directo al morro  solar. En el tramo se encontraron con dos hombres  sentados en la cima la escalera fumándose un porrito de marihuana.  Como le dicen ellos .  No era raro chocar  con personas así, porque el lugar  resultaba ser desolado.

Al inicio del recorrido  se observan unas grandes filas de escaleras construidas en “s” pintadas por los bordes de color de blanco y conformen se va  subiendo  lograron captar los montículos de tierra seca que estaba envuelta con pequeñas rocas  desde la mitad de la subida  ya se puede divisar  el litoral peruano.

Al llegar al mirador del Morro Solar, los visitantes se chocaron con una Lima gris,  se visualizó una gran cruz que fue construida con pedazos de otras torres  de alta tensión que ya antes  habían sido destruidas por los terroristas. Esta fue levantada para la   primera venida del papa  Juan Pablo II  al Perú, en 1985. Esta Cruz enciende la noche y puede ser vista desde largas distancias, tanto en la capital, como desde el sur limeño. Próxima a la Cruz, se levanta un santuario dedicado a la Virgen María, la cual es visitada por fieles católicos quienes llegan hasta allí por un camino de zig  zag.

 

 

El morro solar resulta ser  un conjunto de cerros. Fue escenario de una de las batallas más sangrientas que tuvo este país que se libró en la denominada ’Guerra del Pacífico’ entre Perú y Chile. Prueba de ello son los hallazgos de los uniformes y armamentos de los soldados, de ambos bandos, que lucharon en aquella batalla. Aledaño a  ese cerro, se encuentra también el  planetario, bordeado por piedras, descuidado, y en la puerta lleva puesto un candado junto con un aviso. Este planetario resulta ser  el primer centro de observación astronómica, construido y dirigido por el ingeniero Víctor Estremadoyro.

El viento abriga el mirador y despeina a los turistas, mientras los vendedores ambulantes ofrecen sus productos. La noche va caer y todos observan la hermosa vista  de toda la costa verde, la playa calmada sin el azote de una sola ola, y al otro extremo volteando el cerro, se encuentra el Cristo del Pacifico  extendiendo sus manos como dando la bienvenida a quien se le presente y con la mirada  perdida hacia el cielo. La estatua  fue instalada el 15 de junio del 2011, en   el segundo mandato del expresidente Alan García.

La gran magnitud del Cristo deja con la boca abierta  a los turistas  que no dudan en tomarse fotos con él, solo a las faldas, ya que  su plataforma no permite que le toquen ni los pies.

Entre tanto turista y ciudadano, se hallaba, en el descampado, las tomas de un fotógrafo  y una modelo con un vestido largo color crema sujetada por una correíta dorada en la cintura. El exagerado escote de su espalda y pecho llamaba la atención de muchos hombres, además de su belleza que hacia juego con el maquillaje. El fotógrafo había tomado tantas fotos que ya había perdió la cuenta. La noche ayudó a que el paisaje del balneario de Lima contrastara con la modelo.

Los ambulantes vendían todo tipo de sanguches sin el infaltable café para apaciguar el frío. Autos modernos y de antaño yacían estacionados al borde del abismo para no obstruir el paso de la gente.

Al costado del Cristo está también el “Monumento al Soldado Desconocido". En este lugar en donde están erigidos monumentos dedicados a los combatientes como agradecimiento a los peruanos que ofrendaron sus vidas y a quienes no se menciona directamente en los anales de la historia, ya que fueron demasiados hombres que entregaron todo por su patria.

El cielo de azul oscuro cubrió todo y dejó de ser Lima gris. Las  resplandecientes luces de los faros se encendieron,  daba la hora de volver a casa, pero el camino de regreso para los turistas y ciudadanos ya no era tan tedioso como al inicio. Muchos se iban caminando y se perdían en la oscuridad del tramo. Otros retornaban en auto, ya que también tiene una pista alterna. 

 

 Rocio del Pilar Huaman Ruelas

domingo, 17 de noviembre de 2013

Crónica: La Lima de hoy


Es concurrida y nunca pasada de moda. Siempre admirada, siempre acogedora. En la Lima  de hoy, antes y siempre se respira un ambiente artístico, cultural, gastronómico, político y católico.

Jirón de la Unión, aquella calle del Damero de Pizarro, ubicada en el centro histórico de nuestra capital. Durante muchos años fue la vía más importante de la ciudad, caracterizada por ser la más aristocrática  y en donde se reunían los más célebres habitantes de la ciudad. Hoy, aquel Jirón  ya remodelado, con modificaciones y con mayor movimiento peatonal sigue deleitando con ese espíritu de hace 478 años. Los siempre entretenidos cómicos ambulantes son pieza fundamental de la alegría de aquella cementada calle, en donde hacer el papel del homosexual significa captación del público en solo instantes.

Las famosas carretas blancas, con manteles rojos en representación a nuestro Perú, se apoderan de gran parte del público visitante. Ahí encontramos parte de nuestra deliciosa gastronomía. Entre ellos, se expenden platillos como los anticuchos, la sopa seca, la carapulca, y nuestros más exquisitos dulces, la mazamorra morada, los picarones, etc.
Si miramos al lateral izquierdo, justo al lado del primer ovalo, está la feria de libros, aquella que funciona como cada año en el mes de octubre y noviembre. Allí encontramos también variedades de prendas de vestir trabajadas con alpaca y piel de diferentes animales regionales de nuestro país, collares y pulseras con materiales reciclados de nuestros árboles, hojas secas, conchas, o caparazones de caracol de mar o tierra.

Ahora, vayamos a la tan homenajeada y adorada Plaza de Armas, donde se encuentra el Palacio de Gobierno, la Municipalidad de Lima y la hermosa y genuina Catedral.

La Plaza de Armas, en donde es inevitable pasar por alto la cantidad de concentración vehicular y al mismo tiempo peatonal, es el principal atractivo de la Lima nueva y pasada. Uno de sus atractivos es el paseo de caballos blancos que son conducidos a dirección turística por un hombre vestido al estilo de la época colonial. Este mestizo de 50 años lleva el mando de aquellos hermosos animales y carruseles de madera por más de 25 años; cuenta que  su primera experiencia fue llena de dicha, pues eran turistas y peruanos quienes admiraban su labor, aquella belleza que aborda al verlo de lejos y de cerca, aquel buen ánimo y aquella plena sonrisa que acompañaba su rostro, seguro fue parte del resultado de aquella satisfacción de muchos.

Si hablamos del Palacio Municipal, esta es de estilo Neocolonial  y  estructura básica; está ubicada en el Portal de Escribanos y es llamada así porque allí se daban los pregones ordenados por la autoridad civil y judicial. Recordamos parte de su historia y modificación. La primera construcción se desplomó por haber sido construida con premura, para la llegada del segundo Virrey del Perú, Antonio de Mendoza. Tras su reconstrucción, se dice que desde sus balcones, los miembros del cabildo presenciaban corridas de toros y procesiones, en la plaza.

El Palacio de Gobierno del Perú es quizá el más bello y confortable palacio presidencial de América latina. Llamado también Casa de Gobierno; es la sede principal del Poder Ejecutivo peruano y la residencia del Presidente de la República del Perú, quien es escoltado por las Guardias Dragones del Regimiento de Caballería “Mariscal Nieto” Es considerado un monumento histórico y, en sus diferentes versiones arquitectónicas, ha albergado a huéspedes ciertamente ilustres.

En la calle Gradas de la Catedral, cuadra 2 del actual jirón Augusto Wiesse, se observa aquella iglesia bellísima con escaleras perfectamente antiguas pero conservadas. La Catedral, de estilo renacentista, posee tres puertas, como en la mayoría de las catedrales. La principal se llama Puerta del Perdón; la lateral derecha, Puerta de la Epístola y la lateral izquierda, Puerta del Evangelio.

Además, hay dos puertas laterales: una que da a la calle de Judíos y otra que da al Patio de los Naranjos. En la parte posterior del templo, se abren otras dos portadas: La de Santa Apolonia y la de San Cristóbal.

En la fachada principal se pueden observar estatuas de los Apóstoles, y en la hornacina central, el Sagrado Corazón de Jesús y  los capiteles corintios de las columnas. Se observan también medallones, cabezas, ángeles y otros adornos platerescos.

Es casi pecado no mencionar a aquellos turistas, quienes al ver nuestra infraestructura, rápidamente piensan en fotografiarla y admirarla, en dar señales de alegría y amor ajeno a nuestras piezas mejores talladas.





Por Valerie Cisneros Lizano

martes, 12 de noviembre de 2013

Entrevista: El significado de una nariz roja


Entrevista a Carlos Alberto Pereyra Gómez

Carlos, con una sonrisa en el rostro, atinó a  responder sobre el significado de una nariz roja:

_La nariz roja, a mi parecer, es una fuente de energía que se transmite a quien la necesita, conectando dos sonrisas. Es el punto de encuentro de la alegría, para sí mismos y también para encontrarse con las demás personas en un mundo diferente para uno y para los demás. A los Clowns nos caracterizan por las narices rojas; es nuestro símbolo, nuestro escudo, nuestra esencia, es más de lo que soñé, es una dimensión diferente.


_Entendí que no solo era pararte y burlarte o reírte de los demás, sino es reírte de ti mismo, pero con un efecto enriquecedor, mostrando lo que todos evitan: el ridículo. La nariz roja saca una parte de ti que no te gusta para hacerla graciosa y perderle el temor, siendo frágil y poderoso al mismo tiempo. Un clown es dueño de sus sueños y dios de su propio mundo, una mezcla perfecta de vulnerabilidad y seguridad en sí mismo que hace que el público lo ame por lo que es_ señaló con pasión, que al clown no le va importar si subiste de peso, o estas en un pésimo día. En el momento en que le demos cabida y lo dejemos salir, esteráremos listos para sorprendernos con lo mejor de nosotros.

Carlos Alberto Pereyra Gómez


 NUESTRO PAYASO INTERIOR


_Cada persona tiene su propia manera de exteriorizar la energía y la expresión del niño dentro. La única diferencia es que ellos eligieron  dar rienda suelta a diferentes horas, dependiendo de cuándo ellos sienten la necesidad o cuándo la sociedad lo permite. Es interesante ver cómo la energía de todo el mundo está en su personalidad. A algunas personas les gusta hablar; a otras, no. Algunos son muy racionales, mientras que otros están perpetuamente descabellados. Algunas personas tienen obsesiones, y a otros les gusta someterse a misiones imposibles.


Su payaso interior de Carlos no siempre se parece a la persona que es en su vida diaria. Es como un lado del recién nacido de nosotros que necesita ser alimentada y guiada como un niño. Al  investigar profundamente sobre el tema  fue allí donde encontró otra manera de entrar a la esencia del clown, a través del contexto y las circunstancias. También señalo que es importante amar, pues a partir de allí llegas a lo que menos quieres. La risa funciona como un pegamento social, para afianzar las relaciones entre los miembros de un grupo. No nos reímos cuando estamos contentos y felices, sino que lo hacemos sólo en presencia de otras personas o imaginando que estamos acompañados.

 CLOWN O PAYASO

Le pregunté cuál es la diferencia entre un clown  y un payaso, y esto fue lo que dijo:
_En realidad es lo mismo. Payaso tiene el término de una connotación algo negativa o diferente a lo que queremos transmitir. Antes, yo no me consideraba payaso, pues lo relacionaba con estar en el circo o en las calles haciendo  cosas que hagan reír al público espectador al contar chistes, pero ahora yo digo que soy un payaso por ese motivo. Mi  felicidad es el arte y por eso escogí este medio artístico tan directo con el público_ dijo con palabras puntuales _. En teatro llevas tu material a escena, y en clown llevas tu material al público, es decir, no tienes la información completa, pero el público te va poniendo luz, por dónde sí o por dónde no, si estás tenso, no ves el faro y haces lo que tienes en la cabeza, pero si el trabajo es correcto, realmente el público es tu faro.

Y si hablamos de relación de la persona con el clown ese trabajo es “complicado”. Al respecto enfatizó: _sí, porque como clown no puedes mentir; tienes que ser tú mismo dentro del concepto, ¡No vas a actuar! ¡Vas a ser clown! Cuando haces de bufón, o melodrama o cualquier otro tipo de teatro, puedes “escaparte”, pero como clown, no. El clown te toca a ti mismo. Cuando tú tienes un problema, tu clown va a tener el mismo problema, tu clown tendrá el mismo problema, o si eres una persona muy despistada, tu clown será despistado.

LA RISA QUITA DOLORES





_Si bien el clown resulta terapéutico para muchas personas, trabajar la técnica del clown no equivale a una terapia psicológica_ señaló con una mirada segura y palabras precisas al tema_. El clown puede abrir muchas puertas y ayudarte a explorar sobre ti y conocerte. Sin embargo, su  objetivo no es psicoterapéutico. Creo q a todos no ha pasado que al reírnos nos olvidamos de nuestros problemas y nos relajamos en esos momentos, siendo la risa  inmediata, auditiva y visible en un momento de carcajada. Se trata de hacer reír a la gente y también de explorar hasta qué nivel puedes hacer reírles a la gente. Una sonrisa en la cara también es reír, pero entre una sonrisa y una carcajada hay mucha diferencia.


Para Carlos, el clown es tocar profundamente tu alma, ser un personaje todo el tiempo, siendo el espejo de los fracasos de la vida; mostrándolo sobre el escenario, y a la vez nos comenta sobre un gran mensaje que le dejó uno de sus maestros: “si nos caemos, que nos  volvamos a levantar, que tengamos nuestros sueños claros para ir hacia ellos”.

Carlos en su clase de clown

    Por Claudia Reynoso

lunes, 11 de noviembre de 2013

Crónica: Una visita al pasado


Un recorrido al Real Felipe



Este tour, de aproximadamente dos horas, se da en el antiguo, histórico y peligroso distrito del Callao, donde se encuentra la Fortaleza pentagonal “REAL FELIPE” con 235 años de antigüedad. El ambiente del día, totalmente frío, hace que cada esquina de esta fortaleza sea tenebrosa.

Como se sabe, la enorme fortaleza fue construida para evitar que los piratas y corsarios robasen nuestro oro. Claro está que hubo muchos ataques; por lo tanto, muchas muertes. Será esto lo que hace que existan tantos mitos, leyendas, o tal vez verdades oscuras.

La entrada es enorme e imponente. Cuando logras ingresar, puedes observar la enorme estatua de Francisco Bolognesi, héroe Nacional y patrón del Ejército del Perú. De corrido logras ver los torreones, tanto del Rey como de la Reina. Es ahí cuando se deben sentir esas enormes ganas por recorrer todo, perderse en el mundo del pasado, ir por los laberintos, sentir la adrenalina, y el miedo.

Los minutos de espera para el recorrido se vuelven horas. Empieza a sentirse calor en el ambiente, confianza tal vez, por los generales, sargentos y reclutas que rodean todo el lugar. Las ansias se hacen notar por parte del grupo, y por fin la guía apareció para iniciar el recorrido.

La aventura comenzó. Primero, se ingresa al parque de artillería, donde se muestran los cañones que fueron utilizados por el Ejército Peruano en diferentes épocas de la historia. La adrenalina aquí se puede controlar, aunque la inquietud por llegar a los torreones se hace más y más grande cada vez.

Por ser lunes, el grupo es pequeño. Éramos siete personas en todo el museo. Eso no quita las ganas de conocer y sentir la historia correr por las venas. Por el contrario, hay mayor conexión con la guía; por lo tanto, más concentración. 

Ahora, toca visitar el parque de vehículos blindados, baluarte en el que se encuentran algunos de los tanques que utilizaron los militares. Como lo cuenta la historia eran tan eficientes que durante la segunda guerra mundial continuaron fabricándolos.

Claramente, esto es parte importante del museo, mas no el atractivo principal. Al culminar con la parte divertida del camino, la dirección es ahora hacía la casa del Gobernador, ubicada bajo el caballero de los doce cañones; sin duda, una de las partes más dinámicas de todo el camino. Al visualizar las imágenes de los héroes peruanos, con historias detalladas, todos quedan asombrados, y con consciencia de la importancia de nuestro pasado.   

Ahora pues, se dirigen ya hacía La Casa de las Respuestas. Es esta la réplica exacta de la que se encuentra en Arica, y hoy es el consulado peruano. La delgada joven que va tras la guía comienza al parecer a  sentir mareos. Será tal vez por la resolana que se siente, y quizá también deshidratación.

De lado se encuentra la llamativa estatua del soldado sin cara, llamado “El desconocido”. Lo llamaron así porque representa a todos los militares que dieron su vida por defender a la patria. El hombre con enormes ojos que va fotografiando todo paso a paso pregunta a la guía si esta tiene un día especial, y como si lo que hiciera fuese una rutina aburrida, ella le responde que era el 04 de noviembre, y entre risas todos dijeron: “¡Feliz día soldado!”

Siguiendo con el cansado paso, se logra observar el torreón de la reina. Se puede apreciar que todos quieren ingresar, pero por algún motivo la guía sigue de largo. Seguro se encuentra en mantenimiento.

Llegamos ya al tan esperado, tenebroso, escalofriante, torreón del rey. Porque es ahí donde murieron todos los prisioneros que tenían parados en celdas en forma de herradura sea por traición a la patria, o por no estar de  acuerdo con la corona española.  Hay que cruzar el divertido y peligroso puente levadizo para poder ingresar. Ahora es cuando los colores del rostro se desaparecen y se empiezan a sentir presencias extrañas, como un ente maligno. Algún alma de los prisioneros podría ser tal vez. Estaba todo oscuro, lleno de trampas y laberintos. Ninguno del grupo pretende separarse. Parece ser que cuando dan un paso, alguien se asomase entre las paredes, y los gritos de las jóvenes se escucha el triple de fuerte. Las dos muchachas que se encontraban al final de la fila, se desaparecieron, y se dieron al encuentro con la guía y el grupo por otro túnel.

El frío abrigaba la tarde, mientras el sol se ocultaba, y los jóvenes que iban ya separados dedicaron el tiempo del recorrido final para fotografiarse a si mismos. Llego la despedida y la guía invitó a regresar, tal vez con la presencia de turistas o más personas.

El precio para adultos es de S/. 10.00, para los turistas, S/. 15.00 y para los niños, S/. 5.00 nuevos soles.

Por Mónica Echeverria

Crónica al Cerro San Cristóbal


Desde los ojos de una mujer misteriosa
La mujer de cabellos canosos cierra los ojos, lista a empezar el viaje. Son cerca de las cuatro y media de la tarde. El sol está ocultándose entre las nubes oscuras. Camina hacia la estación; se para  junto a  varias personas, esperando el  bus, el cual se está demorando. Después de varios minutos llega. Una mujer con cola alta, empieza a llamar a sus futuros pasajeros, quienes suben con cuidado al igual que ella. Se le ve tan religiosa y sencilla. Mientras ella se dirige al asiento trasero, el bus parte de la Plaza de Armas, pasa por la Catedral de Lima, el Palacio de Gobierno, y se dirige a la Av. Abancay. Hay tráfico, y es raro porque es domingo.
Entre los minutos que ella mira por la ventana con melancolía, y arregla sus cabellos, nota que el cielo  se está oscureciendo. Saca de su bolso un libro, “El Alquimista”. Empieza a leer y se pierde en la historia.
Llegamos rápido al hermoso y antaño distrito del Rímac, en cual en  la época de la Colonia era llamado barrio “Bajo el puente”. Aun se puede observar algunas casas y calles de la Lima antigua, por las casonas antiguas que hasta hoy se conservan. Al otro lado, menos bello, está la delincuencia.
En el tour se pasa por muchos lugares del  Rímac. Está la plaza de toros de Acho, fundada el 10 de enero de 1766, durante el gobierno del virrey Manuel Amat. En este precioso lugar, se practica la brutal matanza hacia los toros llamada cultura. Es bello el lugar, pero como dijo una vez Salín Vera, vocalista de Libido: “Es un lugar tan hermoso, y pensar que en este lugar matan toros, y así dicen llamarse humanos”.
También pasamos por el Monumental Paseo de Aguas, el cual encierra una historia muy preciosa y exuberante. Se dice que el monumento fue construido gracias a una promesa que el virrey Amat y Juniet le hiciera a una de las mujeres más celebres del siglo XVIII, Micaela Villegas, más conocida por la sociedad limeña de la época como la Perricholi, y que significó uno de los más sublimes símbolos de amor que el gobernador catalán le dedicó.
De pronto, la guía informa que van a empezar a subir  hacia el cerro.  La mujer, un tanto mayor, levanta el rostro y mira al reloj del carro. Son las  seis de la tarde. El camino es muy estrecho y empinado. Parece como si todos los viajeros del  bus estuvieran unidos por un mismo sentimiento: el miedo. Ella también. Al mirar por la ventana, se observan casitas en el cerro de colores muy vivos y algo descuidadas.  Poco a poco vamos subiendo más. El temor aumenta.  De seguro, muchos recuerdan accidentes que ha habido en este lugar, como coasters volcadas o ciclistas que se aventuran por estos lares.
El   bus empieza a dar vueltas, y ella se mueve con él.  Ponen música criolla para amenizar el  recorrido. Ya no se ven muchas casas, sino todo gris. Una joven madre empieza a cantar; sus niños la siguen. La mujer de cola alta informa que llegamos.
La mujer misteriosa baja del bus, y  lo primero que ve es la cruz, la cual mide veinte metros de altura. Es muy bella y brillante. Se acerca para ver el material que es de madera fina. Se da cuenta que las luces en la Cruz son focos  separados uniformemente. Una de las personas que trabajan  ahí le dice que estas las suelen prender alrededor de las siete, cuando todo Lima está oscureciendo. Ella asienta con la cabeza tímidamente. Hay un  pequeño kiosco, en el cual se compra una cajetilla de cigarrillos para aplacar el frío. Se dirige hacia la parte del mirador.  Para ella, pasa desapercibido el Museo de Sitio del mirador. Se para junto a otras personas que le toman fotos  a la cruz y a la ciudad. Desde ahí, arriba, se puede ver la cúpula del Cementerio Presbítero Maestro, inaugurada en 1807. Luego solo se ve una mancha negra, sin luz. Supongo que son los otros cementerios. También se puede observar la parte trasera de Comas, Chorrillos, el Rímac, La Punta, etc... Pero ella está parada mirando el cielo, como buscando algo preciado. Las lágrimas caen por su rostro. Entonces, agarra un cuaderno de su bolso y empieza a escribir.
Estar en el mirador del cerro San Cristóbal es como estar en el cielo. Desde arriba todo es pacífico, hay luces de colores, tranquilidad infinita, pero también están los recuerdos. Ella lo sabe bien. Sus recuerdos se ven que son tristes por las lágrimas que suelta con nostalgia. Alrededor de ella existen otras personas que, desde el mirador, se sienten como en el cielo, miran y recuerdan personas que estuvieron y ya no están. Y también están personas que prometen regresar con alguien amado. El cerro San Cristóbal es un lugar lleno de paz y amor. El mirador te hace mirar de otro punto el mundo.
Se cuenta que en este lugar, a poco tiempo de fundarse la ciudad de Lima, se colocó una gran cruz de madera en el cerro más próximo de la civilización, la cual fue destruida por soldados españoles durante el cerco de Lima en 1536. Poco después de romper del todo el cerco de Lima, se libraron las terribles batallas de Pachacamac y de Rumichaca, que costaron decenas de vidas. Francisco Pizarro se dio cuenta de que el peligro había terminado y luego mandó a construir otra cruz y lo bautizó con el nombre de San Cristóbal, porque en su día se ganó la batalla.
Durante la época de la República hubo muchas propuestas para instalar un monorriel que pudiera facilitar su ascenso, pero, lamentablemente, el mantenimiento y el alto costo de su construcción no lo lograron hacer.
También se cuenta  que empresarios japoneses invirtieron en el cerro San Cristóbal para que sea un lugar tranquilo y bello, lleno de áreas verdes. Pero no se pudieron concretar, porque las personas que ahora radican en el Rímac, invadieron el lugar.
El viento sopla en contra, y solo  le dan la espalda. En eso, la mujer de cola alta llama a todos los del bus. Habrá pasado una hora y media. Todos regresan. La mujer de cabellos canosos también, con una sonrisa placentera. Bajan del cielo para ir a la tierra. Y sus recuerdos quedan marcados en el viento como en la gran cruz.
Fuente: http://www.panoramio.com
Por Alejandra Ruiz